Oraciones de Poder 3
Juan Pablo II dijo: “El hombre no puede vivir sin orar, lo mismo que no puede vivir sin respirar” y Yo te digo hoy: Tu oración determina lo que alcanzarás y obtendrás en tu economía, en el trabajo, en tu profesión, en el hogar, en la vida sentimental... es decir en todo! La oración establece lo que vendrá a nuestras manos aquí y ahora... el éxito o el fracaso. Si no oramos nada pasa. Cuando la oración toca el corazón de Dios y mueve Su Mano, vemos los resultados. Oraciones de Poder son una herramienta espiritual poderosa. Por qué? porque muchas veces en momentos difíciles, de crisis, conflictos, aflicciones... nos angustiamos tanto, que no nos fluyen palabras y no encontramos cómo llegar a Dios de una forma concreta en la oración, ese diálogo con el Señor se dispersa y es confuso. Oraciones de Poder te da oraciones que no hacen magia, son una guía, en las que debemos insertar nuestra propia necesidad, no es para repetirlas sin sentido sino que nos dan luz clara del camino a seguir en la oración en cada circunstancia de la vida que se nos presenta.
Te pregunto: ¿Oras? Posiblemente trabajas muy duro, organizas muchas cosas, pero no oras. No tienes tiempo con Dios, para nuestro Señor. La oración abre los cielos a nuestro favor. Si en tiempo difíciles y en todo tiempo no oramos los cielos se cierran, se levantan barreras de imposibles. Si tienes dificultades hoy, ora! Si oramos viene a la tierra lo que deseamos tener. La oración es la llave que abre nuestro corazón y nuestra alma al Espíritu Santo y trae Su presencia a nosotros para que nos ayude en cada necesidad y nos muestre la salida en momentos difíciles. Orar es hablar con Dios y cuando lo hacemos permitimos a Dios actuar a nuestro favor y nos hace ver las cosas de diferente manera, ver las puertas que se abren frente nosotros y la salida a las crisis. LEE CON ATENCIÓN ESTE MENSAJE QUE ES PARA TI ¿Cuándo aprendió a orar Carlos? Cuando la adversidad tocó a su puerta y entró en su vida. Llevaba cuatro meses sin pagar el arriendo del apartamento y no conseguía trabajo. Todas las puertas se cerraban frente a sus narices. Nadie prestaba atención a su enorme necesidad. Todos eran indiferentes ante su necesidad. Estaba literalmente solo, al menos eso pensó Carlos. ¿Una salida, una vía de escape? Buscó muchas. Desde la recomendación del político hasta la afanosa cacería en los avisos clasificados del periódico local, por Internet en procura de una oportunidad de empleo. Nada resultaba. Una mujer al ver la angustia que se reflejaba en su rostro le recomendó una novena; la vendedora de mecato de la esquina que le había visto muchas veces le habló de la lectura de carta; un amigo le preguntó si ya se había hecho riegos y baños de la buena suerte… un día desesperado y sin poder dormir navegando por Internet, buscando una palabra de ánimo y de esperanza… llegó a http://www.librosevi.com y ésta lo llevó a http://www.porfinlibre.net que ofrecían ORACIONES DE PODER. En esas páginas leyó artículos donde le hablaba de la verdadera salida de su crisis: El Señor Jesucristo. El me escribió un correo a librosevi@gmail.com contando su realidad y pidiendo oración… Le envié unos de mis libros Oraciones de Poder en presentación digital y oraciones en audio que empezó a escuchar y a buscar un lugar para estar a solas con Dios. Le rxpliqué cómo usarlos para no caer en vanas repeticiones. Concluyó entonces que el Hijo de Dios, tenía un poder sobrenatural que –sin duda—era posible que abriera puertas de bendiciones para él aquí en la tierra por sus oraciones. Al principio sólo lo hizo por experimentar. Sabes? "Nada se pierde con hacerlo" comenzó a orar. La oración se convirtió en una constante en su existencia. Y al cabo de ocho días este hombre valiente encontró el empleo que por mucho tiempo estaba buscando, pues antes trabajaba pero no en lo que él había soñado. Debió persistir, pero Dios respondió Carlos es un testimonio vivo del poder que se desata cuando oramos a Dios. Él, nuestro amado Hacedor, Aquél que todo lo puede, para qiien todas las cosas son posibles responde al clamor de sus hijos... y te responderá a ti también.
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